Cambios.

Creo que no hay cosa que más tema un ser humanos, a parte de la muerte, que un cambio. Los cambios nos gustan, porque traen cosas diferente, a veces alucinantes.

Pero también existe un temor a que las cosas que lleguen nos van a situar en un estado peor del que ya existe. Porque esas cosas no las hemos vivido todavía, no las conocemos, no sabemos a dónde nos van a llevar.

¿Y si algo sale mal? ¿Y si tomo una decisión equivocada? ¿Y si las condiciones que me encuentre son peores? ¿Y si nada volverá a ser igual?

Los cambios llegan sin avisar, descolocando todo nuestro mundo interno. Nos hacen dudar, pensar, comparar. Nos hacen temer, a pesar de que aparezca un cambio positivo.
Entran en conflicto muchas cosas: el riesgo contra la comodidad, la rutina contra la adaptación a un “nuevo mundo”, el miedo contra la emoción de vivir algo nuevo.
Estos son algunos de los consejos para enfrentarte a cambios repentinos.

– Mira por ti. Por tu felicidad. ¿Te hará más feliz elegir una cosa u otra? La vida es muy corta y tenemos que hacer cosas que nos gusten, nos alimenten, nos hagan crecer y vivir experiencias que enriquezcan nuestro ser. Olvídate de las cosas que te frenan y lánzate a experimentar. Al fin y a cabo todos buscamos ser felices de una manera u otra. Y todos necesitamos experimentar para conseguir esa felicidad.

– En el caso de que sea un cambio que te obligue a vivir una situación nueva, puedes elegir. PUEDES, aunque todo a tu alrededor te diga que no. Tomamos decisiones a diario. Y esas decisiones que tomamos son las que dan forma a nuestras realidades. A veces hay que saber decir que NO o romper las reglas para ser feliz. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quien lo hará? La felicidad de uno depende de uno mismo.

– Se honesto. Di lo que piensas, dítelo a ti mism@. Reconoce cosas en voz alta. No es malo reconocer las cosas. Ni hacerlas publicas. Es un peso que nos quitamos, y la pesadez se aligera. Si la gente a tu alrededor te juzga, nos son los confidentes adecuados. Si no se lo quieres reconocer a nadie, escríbelo y quema el papel después.

– Confía en ti. El poder más eficaz de un ser humano es la confianza que tiene en si mismo. Cualquier humano tiene una capacidad inmensa de adaptarse a cualquier circunstancia sin perder su fuerza ni sus ganas de conquistar. Evolucionamos gracias a los cambios. Por eso somos fuertes.

– Toma una decisión. No dejes que nadie lo haga por ti. Estás acostumbrado a hacerlo, a diario tomas decisiones como tomar café o no, solo o con leche, eliges con quien hablar, qué ropa llevar, qué música escuchar, que libro leer, como cruzar el paso de zebra. Estás más que entrenado. Esas decisiones pequeñas, sin darnos cuenta, desembocan cosas grandes, aunque esas consecuencias no se ven tan repentinas como otras. No hay tanta diferencia entre un cambio grande y un cambio pequeño. De hecho, un cambio grande es atraído por un montón de pequeños cambios.

– ¿Y que es lo peor que puede pasar? ¿Que pierdas lo que tienes? Puede que sea a mejor o puede que sea a peor. Sea como sea, nos haga aprender. No podemos controlar todo lo que nos rodea. Y los cambios, son cambios. Ni son buenos, ni son malos. Solo son cambios.

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